Diríjase por el camino peatonal, luego cruce la puerta de acceso, mientras recibe el saludo del portero. Inmediatamente tome un carrito metálico de cuatro llantas, luego comience a caminar por las galerías formadas por estanterías, tome artículos repetidos al azar, déjese llevar por los pendones de ofertas e introduzca mas productos al carrito y cuando esté completamente lleno, lo mas probable es que no lleve la mitad del recorrido, devuélvase por un nuevo carro vacío, continúe con el recorrido y no dude seguir metiendo ningún producto en la caja con llantas; tantos anaqueles decorados por colores llamativos, figuras cilíndricas, esféricas, cuadradas, rectangulares, de formas irregulares, saborizantes, venenos, especias, polvos, granos, licores, carnes, verduras y cuantas cosas se puedan vender y no, provocan un estado de ansiedades vacías porque todo no lo puedes tener y por mas que llenes carros las estanterías siempre estarán llenas y querrás apresar mas y mas objetos. En un momento se sentirá la fatiga, pero la luz no ha cambiado de intensidad, como si el tiempo no pasara, pero el cuerpo se siente cansado, se ve obligado a escapar de las bóvedas que lo asfixian hacía el puesto de control donde comenzará a colocar sobre la banda transportadora articulo por articulo, mientras que alguien al final de la banda, lo registra y otro los empaca.
Ahora haga lo siguiente: después de haber colocado el último producto, agradézcales por el trabajo que han realizado y retírese del lugar ya que al fin y al cabo nunca se podrá llevar el almacén en su totalidad.
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