SUBTES
Los habitantes de la ciudad nos creemos muy asépticos, cuando
de verdad somos alimentos y excreciones de este gran monstruo. Generalmente para desplazarnos entramos por
alguna de sus múltiples bocas-anos en sus entrañas, a través de su bolo digestivo
recorremos sus intestinos y luego nuevamente
salimos excretados por sus bocas-anos.
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